Iatrofobia: El Miedo de asistir a una Consulta Médica

Tanto niños, como jóvenes y adultos, hemos sentido miedo en algunos momentos de nuestras vidas de asistir al médico por diversas razones, sin embargo, cuando el miedo es algo constante, que evadimos  los  chequeos y estudios, o no queremos escuchar que presentamos alguna condición grave o simplemente porque pensamos que solo nosotros conocemos nuestro cuerpo, ya podríamos estar hablando de iatrofobia, el simple miedo a ir al médico. Muchas personas huyen de la consulta médica toda su vida, por miedo a los especialistas, y lo encubren dando a entender que están bien de salud y que seguramente al realizarse exámenes recetados por el doctor, podrían enfermar de verdad; y requieren de cierta valentía para pisar una clínica o cualquier lugar de atención médica.

Este miedo incontrolado, fuera de lo normal, constante y siempre injustificado, tiene como consecuencia el desconocimiento de problemas de salud que podrían ser detectados a tiempo, lo cual puede ser bastante grave. El temor suele estar asociado con desagradables experiencias en consultas anteriores, traumas de la infancia, contagio de enfermedades o simplemente el conocer el resultado de los exámenes. Esto también suele suceder porque las atenciones médicas de hoy en día que son súper rápidas; es decir, no hay tanto acercamiento humano entre doctor y paciente, sino que los especialistas también tienden a pensar con la razón y no con el corazón, no se ponen en el lugar de quienes tienen en frente para dar las noticias y podrían ofrecer argumentos realmente destemplados a los más miedosos.

Sumado a ello, encontramos que la medicina actualmente está tan dividida, que resulta engorroso para muchos acudir a diferentes especialistas, para realizarse diferentes exámenes, sobre una condición que podría diagnosticar de forma preliminar y más favorable un solo médico con el suficiente tacto para comprender los diferentes detalles que puede presentar el cuerpo humano, ya que todo nuestro organismo está conectado; al igual que las piezas del motor de un auto, el cual un solo mecánico puede revisar y encontrar sus fallas. Esto hace que todas las evaluaciones médicas se realicen de forma aislada, y se generan errores de diagnóstico o no se recetan los tratamientos adecuados.

Consideramos importante, olvidarnos de la robotización de los médicos, y de esa carencia de preocupación por lo que sienten  los pacientes, sino por el contrario, apoyamos la idea de volver a ese médico de cabecera, que ofrece confianza y seguridad, lo que garantiza la efectividad de su tacto, así como la de sus resultados para poder encontrar la solución certera a cualquier problema o duda sobre la salud que pueda presentar una persona. También alentamos la idea de entender a cada paciente como un ser único, y por ello es importante saber cómo transmitir la información, qué es lo que el paciente necesita escuchar; ya que cada persona puede experimentar mejoría o, todo lo contrario, según como lo presente el especialista en sus palabras y gestos. Añadiendo el factor comunicación, que es el que permite al médico conocer a su paciente. Si bien es cierto, un médico debe hablar con la razón, no hay que olvidarse de que sus palabras deben estar envueltas con su corazón, de esta forma, más personas serán capaces de superar la iatrofobia. Con un poco de valor, claro está.

Fuente de Pulso Corporación Médica: Doctora María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787), médica clínica y endocrinóloga, Universidad de Buenos Aires, Argentina.